domingo, 30 de noviembre de 2008

Te dije que era yo, y sin embargo no me creíste,
no soy el que era,
murió cuando dijiste no,
soy producto de ti y de tu no; mas no del que era,
pues el que era dejo de ser yo,
soy tu consecuencia,
soy tu antítesis,
soy tu reacción,
soy tu no,
no creo en el amor,
no creo ni en tí ni en mí,
no creo en usted ni en Dios,
no creo en el diablo, ni en el hombre
hoy no puedo ser yo, soy otro,
pero ahora te dejo,
te di un beso; y eso ya no importa,
te doy uno ahora, y eso a tí no te importa,
soy Caicedo, soy suicida, soy tu muerte y la mía,
soy mi esencia, y no soy nada,
te dejo y me dejo, te sepulto
y me muero
Soy rojo pero me puedes decir negro,
soy grande pero llámame disperso,
soy juan pero soy usted,
soy el que soy pero puedes pensar que soy el que era,
soy rojo y azul, soy verdad y soy lo cierto, soy todo lo que soy y solo soy yo,
soy Dios pero me puedes decir humano,
soy el Diablo pero llámame el putas,
soy hombre pero me conocen como espíritu,
soy miseria y soy yo.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Todos los días escribía. No sabia por qué ni para qué. Escribia acerca de todo y de nada. De si mismo y de los demas. De Dios y del diablo, de Mozart y de Bethoven, del fuego y del cielo, del amor y del odio, del puño y de las lagrimas, de blanco y de negro.

Su trabajo le permitía dedicarse a eso, en realidad su puesto consistía practicamente en estar ahí, y eso era todo. no tenía mayores ilusiones, no porque en realidad no las tuviera, sino porque ya no creía en ellas. A sus 35 años, sabía que lo que no había hecho ya no lo podía hacer, pero bueno, a nadie le importaba.

Una vez escribió un cuento, era acerca de un hombre que escribía cuentos, que vivía en sus cuentos, y que se las ideó para vivir en ellos. Que era mejor soñar con eso mundos fantásticos, que vivir en sus horribles realidades. Fue felíz ese dia. Mientras escribía, pasaban por su mente miles de recuerdos, como aquella vez que empezó a escribir. Se trato de un descripción a medias de su trabajo, y sonreía porque nunca llegó a pensar, que de ese gris y triste lugar, salieran tan bonitas historias, sí bonitas.

En alguna ocasión se puso a hacer cuentas, determinó que si el promedio de vida del hombre en su país era de 70 años, le quedaban la mitad, lo que fue por un instante un pensamiento revitalizador, y que le hizo pensar que aun le quedaban oportunidades. Decidió publicar algunos de sus cuentos y manuscritos, pero uno a uno fueron rechazados. Cuando llegó a su casa, se sentó y se puso a llorar, no a pensar, a llorar. Las lagrimas escurrían por todo su cuerpo, y decidió en ese momento ahorrarse 35 años de si mismo. Antes de hacerlo decidió escribir un cuento, pues pensó que al morir reencarnaria en uno de ellos, y lo escribió tan bien como pudo, puso el último punto y al despertarse se vio a si mismo dentro de un espejo. Fin

La miserablesa

Tal palabra no existe; al menos no en el español. Sin embargo, la uso solo como una forma de determinar el estado de un miserable.

Es estar en un laberinto oscuro, donde no se tiene noción del camino a tomar, y lo que es peor, no se sabe si hay un camino. ¿Alguna vez ha estado en una pesadilla que solo se apacigua mediante el sueño? Todos los dias me pregunto lo mismo, ¿por qué no acabar con esta miserablesa?

Las mujeres son como falsas ilusiones, en las que cada vez creo menos. Aunque parezca extraño a primera vista, realmente no me pregunto tanto por el after life, sino mas bien, por el amor. el amor de y hacia una mujer. un amor verdadero, no ese falso en el que hay montar todo un juego de vestirse bien, ser simpático, saber decir las palabras, y todo eso. Yo busco pasión verdadera, para mi, esto no se trata de un ritual de cortejo o alguna ridiculez parecida.